jueves, 15 de febrero de 2007

Carmela Viñas


Nacida en Mar del Plata, Argentina y radicada en España desde 1990. Estudió Filosofía y Letras en la misma ciudad natal. Ha participado en varios concursos literarios y finalista en dos de ellos, con el cuento “La tierra llora” y el poema “Me desterraron de ti”. Actualmente le han publicado varios poemas incluidos en una antología poética hispanoamericana.

Obra Poética:

Escribe con desgarro y a la vez gozo, desde los vértices más profundos del alma, con toques clásicos y renacentistas en su estilo lírico y es en la prosa donde más cómoda se encuentra. Puede allí expandir mucho más su pensamiento, su sensibilidad y su amor a la vida misma.

PROSA:

Intuición

Un humo muy sutil cubriendo el entramado de mí misma, se disuelve por influjo de una voz, y despierta cual caricia, el enigma de mis ecos de memoria.
Advierto bajo un sueño vaporoso, que fui egipcia, mora, zíngara, india…
Pirámides, embrujo, danza y nubes son mis elementos. Y aún adormecida, no sé porqué sé, cuándo callar para que irrumpa la llovizna, cuándo rezar para que me hable el águila y a través de su vuelo, el Espíritu, cuándo bailar al son de unas cuerdas roncas para expandir mis sentimientos.
Será que la intuición me bautizó en todos mis tiempos.
Ojos huecos pero sabios, sangrantes y dolientes al desvelar acertijos.

Biblioteca Interior

Biblioteca interior.
Pasadisos secretos donde sólo leo yo.
Desde ese aullido inocente en el umbral de lo finito,vengo copilando tomos y papiros para la escena de mi vida.
Alegrías engarzadas como cuentas de comedias, pasiones rasgadas como brumas de tragedia, versos hechos besos por los labios de las musas.
Desafío.
Reloj de arena que devora mis ansias de entenderme.
Compromiso con el alma sabia y erudita, que deja anagramas en sus folios para que halle el sentido de mi aullido.
Ojos ahora que recorren mis simientes.

Corazón de terciopelo

En los mares de tu dulzura, tu alma es ese delfín plateado que navega primaveras. Hija de una aurora, atesoras silenciosa todo mi legado en tu corazón de terciopelo.Y riegas con la misma savia de amor que acunó tus sueños primigenios, el árbol que va creciendo con tus cabellos.
Manantial de estrellas en la chispa efervescente de tus ojos, duende de mi bosque que te hace trébol con mis besos, tan niña en tus asombros, tan mujer en tus misterios.
Un velero te aguarda, allá lejos yace un nuevo puerto.
Has amarrado muchas lunas en el nido, y en un descuidio, de tus alas de ángel una pluma grabada en un te quiero se ha caído. Hermosa sirena de mi sangre, me la quedo.
Serás en ella, abrigo para mi alma en este invierno.

(Dedicado a mi hija Ximena)

Cardumen De Ojos

Ella, sintiendo el latir del azul en las cuerdas de la inmensidad, caminaba por el risco del poniente. Ignoraba que sus ojos fueran girasoles lamiendo la luz de las luciérnagas. Su andar era la frescura de un edelweiss entremezclado entre las sombras.
En medio de un cardumen de miradas con piel de cazador, advirtió el efecto del espejo: ser sombra desapercibida en un diálogo de dos cuyos peces de una cara ajena a ella, miran a una presa y a la vez, la diana cuyas flechas quieren devorar ese mirar.
Venus conjugada en un plural; Casandra en el eco afónico de su verdad.
Inocente en la miel que atrae a los enjambres; comprensiva de las diosas infinitas que afilan con sus dientes, la daga de una duda.

El Despertar De Un Beso

Sobresaltado de amor, un beso despertó de su letargo. Y rodó y rodó por los mares de tu vientre y del oasis de tu piel germinó un manantial. Y se bebió toda la sal de tu hermosura.
En tus labios halló el misterio que encierran tus halagos. Y creyó en el amor cuando lo estaba creando.
Besos de ardor en ese oasis. Besos de mar en el remanso.
Por ti ya no hiberna.Primavera de mieles, abre sus pétalos en sonoros te quieros, y te perfuma con nubes de rocío, el alma de los ojos y los acantilados.

Un Dios Menor

Dibujo espirales en palmas de arena. Y en el círculo finito de mi energía creadora, soy una línea paralela con el círculo infinito del Creador.
Estrella y cosmos. Pequeño y diminuto grano de esa arena, que en vez de dibujarla, mi dibujó.
Costurera de ropajes sin historia, con botones de quimeras y al mismo tiempo, diseñada con el hilo indestructible del amor.
Dos mundos invisibles en la carcola, que ignorante en su vaivén a un lado y otros de la orilla, es movida a su vez, por el soplo del viento que hace que la vea yo.
Asombro de una magia en el periplo por el azul de las constelaciones donde soy materia y también en mi sagrario, un dios menor.

POEMAS:

Me Diluyo En Ti

Me diluyo en ti,
me disuelvo como espuma en tus olas,
como orilla en tus riberas,
como sonido tibio y envolvente en tus senderos.

Me diluyo en ti
para desvanecerme de amor.
Ser contigo en el ardor
una sola gota naciente
en la lluvia de caricias,
en la tempestad de los arrebatos
y en la calma,
que de tanto gozo
es también llanto.

Penumbra

Despliega libre la luz,
sobre tu cuerpo estático del tiempo
en los albores de una tarde.
Mi tarde taciturna.

Bebe la sombra,
al unísono,
toda la claridad de tus amores.

Oh!, haya inmortal,
no llores.

Eres penumbra.

Al nombrate

Al nombrarte,
el abismo de la nada
antes de crearte,
se evapora.

Y retornan esas horas
no olvidadas,
como golpes rojizos de olas
que salpican mis silencios.

Al nombrarte,
la palabra me posee,
me obnubila, me devora.

Extraña magia al bautizarte en mis auroras.